Lunes, 19 de julio de 2004
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Clases de idiomas a precio de saldo

La Escuela Oficial de Idiomas se ha convertido en uno de los medios favoritos de los estudiantes para aprender una lengua diferente a la materna. Estos centros públicos, que se han multiplicado en los cinco últimos años en España, ofrecen una formación de calidad a muy bajo coste (unos cincuenta euros de matrícula y gratis para becarios) y el título al final de los cinco años de estudio habilita para la docencia.

 

Verónica Marín

Estudiar un idioma es hoy mucho más fácil que hace cinco años. La red de Escuelas Oficiales se ha duplicado en este tiempo y ya está presente en todas las comunidades autónomas.

El método que se utiliza en estos centros públicos es eminentemente práctico y su objetivo es que el alumno aprenda a desenvolverse en el idioma elegido. Para ello, se enseña en diferentes situaciones de comunicación tanto oral como escrita.

Los idiomas que se pueden estudiar son los siguientes: alemán, árabe, catalán, chino, danés, español para extranjeros, francés, gallego, griego, inglés, italiano, japonés, neerlandés, portugués, rumano, ruso y vascuence. La enseñanza se divide en dos ciclos, uno hasta tercer curso y el segundo que abarca cuarto y quinto.

El título que se otorga al finalizar el ciclo superior tiene validez oficial y está reconocido en toda España. Tanto el certificado del ciclo elemental como el del superior son convalidables por créditos de libre configuración en los estudios universitarios.

 

Válido en oposiciones

También sirve para sumar puntos en oposiciones y concursos de traslados para profesores y maestros. Ambos certificados acreditan conocimientos intermedios o avanzados del idioma cursado, y están muy valorados a la hora de buscar un empleo en el sector turístico o en cualquier otro sector, según el Ministerio de Educación. Además, habilitan para la docencia en la enseñanza primaria y en la propia escuela si se es licenciado, ingeniero o arquitecto.

Cada curso en estos centros tiene la duración de un año y existen dos modalidades básicas de enseñanza: la oficial presencial por la que el alumno asiste regularmente a clase a lo largo del curso, y la libre, que solamente  da derecho a la realización de las pruebas para la obtención de los certificados del ciclo elemental y el de aptitud al finalizar el ciclo superior en quinto.

Para acceder a la fase elemental es necesario haber cursado el primer ciclo de la Enseñanza Secundaria Obligatoria o estar en posesión al menos del título de Graduado Escolar, Certificado de Escolaridad o de Estudios Primarios. Y para estudiar el superior se necesita la certificación académica que acredite haber superado la fase elemental. La promoción de un curso a otro dentro de la misma escuela, sin cambiar de idioma, no requiere proceso de admisión para los alumnos oficiales presenciales. El trámite burocrático necesario para asistir a clases en estos centros es muy sencillo. Las solicitudes para acceder a uno de los cursos se presentan en las escuelas en las que se solicita plaza a través de una preinscripción.

Los exámenes para evaluar los conocimientos se hacen en junio (convocatoria ordinaria) y septiembre (convocatoria extraordinaria). Estas pruebas constan de una parte oral y otra escrita. En cuanto a los profesores, la mayoría de ellos son españoles aunque también hay nativos de los países en los que la lengua que se imparte es la oficial o la primera hablada.

Para ser profesor en una Escuela Oficial de Idiomas es necesario ser licenciado en Filología en la especialidad en la que vaya a dar clase o tener una licenciatura, una ingeniería o ser arquitecto y además poseer el título del segundo ciclo de las Escuela Oficial de Idiomas en la lengua que corresponda.

 

Inglés y francés, los más demandados.

El aumento del interés de los españoles por aprender un idioma ha hecho que la demanda de plazas en las Escuelas Oficiales se haya incrementado. El Ministerio de Educación afirma que las clases más solicitadas son las de inglés y francés. En algunos centros, la demanda supera la oferta. En estos casos se establecen unos criterios especiales para decidir quién tiene acceso a una plaza: la proximidad del domicilio al centro, la situación académica, padecer algún tipo de minusvalía, la renta anual, se da prioridad a los solicitantes cuyos ingresos sean iguales o inferiores al salario mínimo interprofesional y en segundo lugar a aquellos cuya renta sea superior al sueldo mínimo sin superar el doble. Por último, se recurrirá al sorteo si existe un empate.